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martes, 5 de febrero de 2013

COHEED AND CAMBRIA (2013) The Afterman: Descension

 

Como me gusta cuando se cumplen las promesas y las expectativas a la par. Si volvemos tan sólo unos meses atrás, volveríamos a caer en la cuenta de que Claudio Sanchez había advertido que su último disco estaría dividido en dos partes (Ascension / Descension). Entregada su primera parte, de la que en un principio no era muy partidario pero que finalmente ha calado en mis adentros de manera brutal, toca degustar la maravillosa continuación de aquel glorioso regreso mutado del pasado año facturado por los incombustibles Coheed And Cambria.

 

Siguiendo la línea ultra-progry, abiertamente espacial y fuertemente experimental marcada por su predecesor, este Descension es aún más arriesgado que el anterior. Las dos obras se completan a la perfección, por algo Claudio ha vuelto a hacer un esfuerzo lírico épico para explicar su historia del Afterman, pero posiblemete este suene algo más extraño que el Ascension.

 

Recuperados con creces de la falta de creatividad, si es que alguna vez la sufrieron, Claudio y los suyos vuelven a estar en mi top-ten de bandas disfrutables de principio a fin y, en este caso, aún tiene más mérito ya que estamos hablando de dos discos prácticamente perfectos. Esto estará seguro entre lo mejor del año tal y como hizo su hermano mayor, tenedlo por seguro.

viernes, 12 de octubre de 2012

COHEED AND CAMBRIA (2012) The Afterman: Ascension

  

Hablar de Coheed And Cambria es hablar obligadamente de Claudio Sanchez, el único gobernante de esa nave (espacial) tan peculiar de nombre compuesto, y por supuesto, del original universo paralelo que crea Claudio para sus magistral obras deudoras del heavy metal más edulcorado y con esas peculiaridades sacadas del emocore. Pero he decir que eso era antes, ya con su anterior disco Year Of The Black Rainbow del 2010 se pegaron el primer tropezón de su carrera, todo hay que decirlo, después de facturar una de las trilogías más interesantes y ambiciosas de la pasada década, y con este parece que van por el mismo camino. 

 

Sabiendo de antemano que no nos enfrentamos a un disco malo, sino más bien flojo, el gran problema que resulta del disco es el poco gancho que ejercen sus composiciones sobre el oyente. La voz de Claudio esá más afilada y melodiosa que nunca, la banda suena compacta y experimentada, los cambios de ritmo son de órdago, pero ya sea por que el nervio se ha visto bastante amansado o por que realmente a Claudio se le han acabado las historias buenas de verdad que explicar, todavía no he conseguido engancharme a este The Afterman disco después de 6 escuchas. 

 

Bajo mi punto de vista su pico de creatividad llegó con los dos volúmenes del Good Apollo (2005, 2007), y superar eso es una tarea que creo va a ser imposible in eternum. Siempre vivirá a la sombra de esas grandes obras para mi y todo, aunque no me guste hacerlo, tiendo a compararlo con aquello, error, pero inevitable. Sea dicho también que el disco tendrá su continuación el próximo 2013, se comenta que en Febrero, y, a lo mejor, mi concepción sobre esta nueva obra completamente, eso no se sabe nunca, por ahora de lo más esperado del año y de lo más flojo también, veremos como se sigue cocinando.