Siete años después de su último álbum largo y seis después de su última refrencia publicada en formato Ep, los noruegos Madder Mortem, capitaneados por la excelsa Agnete M. Kirkevaag, vuelven a la carga con su sexto disco de estudio titulado Red In Tooth And Claw. Pidiendo a gritos algo de más de atención, sobradamente merecida, la escena internacional todavía se hace ajena a sus magistrales habilidades dentro del metal progresivo de carácter indefinido, lo suyo es tan único e intransferible que se debería crear una etiqueta únicamente para describirlos, Red In Tooth And Claw es uno de los discos de metal más originales, intereseantes, dinámicos y disfrutables que puedas degustar durante este año, además de ser uno de los mejores que ha facturado el quinteto de Oslo desde sus inicios a finales de los 90.
Tomando como referencia una clara base de metal progresivo, como ya hemos comentado, son capaces de sazonar su incomparable mezcla de estilos con largas pinceladas de popy pequeños brochazos de rockcon los que jugar a placer dentro de sus variables composiciones. Estilos todos bastante genéricos, que pasados por el tamíz de los propios Madder Mortem toman formas de expresión absolutamente únicas y emocionantes. Quizás alguna pequeña variación dentro su propia personalidad hubiera ofrecido ese punto extra que a veces se le exige al progresivo y que los fans de siempre de la banda podrían haber esperado, pero con todo y con eso, Red In Tooth And Claw es un discazo de aúpa.
Con una producción tan crujiente como delicada, cuando la ocasión lo requiere, el sonido de la guitarra (más contundente que nunca) y el sonido del bajo (presente de manera exultante dentro de la mezcla), de la misma manera que el registro de Agnete, son de lo mejordel disco. Ojalá no tengamos que esperar 6 años más para volver a tenerlos activos y (aún con más fuerza) deseando poder verlos sobre las tablas de un escenario en lo más breve posible.
Si hay una banda dentro del universo conocido capaz de continuar, e incluso elevar, el legado de bandas tan originales y únicas como Cynic, Voivod,Nocturnus, Atheist o Pestilence, bandas tan inclasificables como referenciales que a finales de los 80 retorcían el metal a placer para llevarlo a un nivel de técnica y ejecución más allá de lo imaginable dentro del género, esos son, sin lugar a dudas, los americanos Vektor. Con tres discos en su haber tan magistrales como complejos, su último álbum Terminal Redux es uno de los discos más alucinantes, estimulantes, reveladores y originales del año capaz de competir con cualquiera dentro de cualquier estilo. Sabedores de una técnica inalcanzable para la mayoría de mortales y tomando la temática sci-fi como motor creativo de sus composiciones, Vektor ha firmado el mejor álbum de metal del año con diferencia gracias a una capacidad ejecutora y conceptual absolutamente desproporcionada.
Perdidos en un espacio infinito, traspasando líneas temporales, visitando mundos paralelos y descubriendo universos alternativos, el cuarteto formado por David DiSanto a las vocales y guitarra, Erik Nelson a la guitarra, Frank Chin al bajo y Blake Anderson a la batería, formación que se conserva desde la entrega de su debut Black Future del 2010, el encargado de producir tal hazaña estratosférica ha sido, el todavía desconocido, Byron Filson (también se encargó de producir su anteriorOuter Isonaltiondel2011) quien ha conseguido poner el cuerpo sonoro de este inagotable Terminal Reduxa la altura de una banda que todavía no conoce límites, y eso habiendo traspasado ya la mayoría de lo que otros no aspiran ni a soñar.
Terminal Redux es un disco que engancha desde la primera escucha, sus canciones son concienzudas, densas, elaboradas, extensas y repletas de cambios, pero a la vez muy dinámicas y adictivas, que no se destapa del todo hasta que no llevas unas cuantas decenas a las espaldas y que, una vez en ese punto, el disfrute es prácticamente inagotable. Lo que más soprende, y muy gratamente, es la apertura de miras (aún mayor) que realizan en los dos últimos cortes del disco. Con la colaboración de RoseMary Fiki y Naeemah Z. Maddox en la última Recharging The Void, quienes también colaboran en la inicial Charging The Void, aportan un punto de inflexión muy interesante al registro de DiSanto. Pero mi canción favorita es la penúltima Collapse, una suerte de balada espacial que me tiene totalmente enamorado y que dinamita a conciencia las bases del disco en el que se asienta con una personalidad arrolladora.
Puede que Mutoid Man todavía no sea una entidad lo suficientemente conocida como para captar la atención popular de primeras, pero si os digo que el cerebro de este power-trío de Nueva York es, nada menos, que Stephen Brodsky de los inclasificables Cave In, aquí encaragado de la voz y la guitarra, y que su batería no es otro que Ben Koller, a los parches de Converge de toda la vida y breve colaborador de Cave In en su última época, a más de uno se le va a poner el corazón en un puño, de eso estoy seguro.
Una vez sabido esto, algo de lo que tenía ni idea las primeras veces que escuché el disco, y teniendo en cuenta también su Ep de debut del pasado año titulado Helium Head, sin duda encontramos gran parte de la explicación de su indescifrable código genético. La música de Brodsky siempre se ha caracterizado por estar provista de diferentes puntos de vista, trabajando normalmente al borde de la indefinición, con los que jugar a placer y ofrecer al oyente una experiencia tan única como inspiradora.
Su capacidad para sorprender es incomparable, de la misma manera que lo es su capacidad para moverse en una retalía de estilos y etiquetas que él mismo se encarga de borrar y hacer desaparecer imponiendo sus propias reglas y dejando que la música fluya en un solo sentido aún estando influenciada por estilos tan dispares, a priori, como el post-hardcore y el metal progresivo, a los cuales acude sin complejo ninguno. Sobre una base de rock clásico y potente, el trabajo de Mutoid Man se convierte en una suerte de orgía sonora en la que, una vez introducido, todo parece estar puesto en su justa medida y sonar en el momento oportuno dejando espacio a todas y cada una de las filias y las fóbias de Brodsky en un Bleeder que suena tan original como impresionante.
Empezamos la semana fuerte con este inclasificable Salem's Wounds, algo bastante típico en la cambiante personalidad artística de la polifacética Karyn Crisis. Después de dejar su marca durante la década de los 90 con su banda Crisis, un crudo y espeso mejunge de hardcore, metal, thrash, death y crossover, aún con todas esas etiquetas nada se acercaba concretamente a definir su estilo, y de fantesar y disfrutar de lo lindo con el metal progresivo yéndose por los cerros de úbeda del jazz y el avant-garde junto a su marido en los recién finiquitados Ephel Duath, esta multidisciplinar artista nos vuelve a volar la cabeza con su nuevo proyecto llamado Karyn Crisis' Gospel Of The Witches.
Con un claro estilo ocultista y pagano, el diseño de portada, realizado por la propia Karyn, es un claro indicativo de ello de la misma manera que lo es el título del disco y el nombre de la banda, de nuevo se hace imposible definir con certeza y destreza su actual faceta musical y artística. Llevando impregnados de alguna manera, ya sea en mayor o en menor medida, todas las personalidades musicales que ha ejercitado a lo largo de su carrera, Karyn toma las riendas de manera abosoluta ante un proyecto tan indefinido como abstracto en el que el metal, el avant-garde y el progresivo se dan la mano en un oscuro y siniestro aquelarre de musical experimental donde la auténtica protogonista es nuestra bruja favorita Karyn Crisis.
Acompañada a las voces en contadas ocasiones por el maestroRoss Dolan (IMMOLATION), y completando la banda con su marido Davide Tiso (EPHEL DUATH), Mike Hill (TOMBS) y Charlie Schmid (VAURA), este Salem's Wounds se presenta como uno de los discos de metal más interesantes y originales del año, colocándose de manera automática y por méritos propios, entre las primeras posiciones de la lista hasta la fecha.
In Times es el treceavo disco lago del combo noruego llamado Enslaved. Un combo que ya hace muchos años que dejó sus raíces estrictamente blackmetaleras para añadirle a la mezcla un, cada vez más creciente, claro espíritu progresivo en el que se manifiestan constantemente los eternos Pink Floyd. Puede que a muchos de sus antiguos seguidores, y estoy hablando de los que se apearon de sus pretensiones progresivas a finales de la década de los 90, no les haga ninguna gracia la evolución que han experiemntado a lo largo de estos últimos 15 años de carrera, pero os puedo garantizar que en este In Times es en el disco que más motivos vais a encontrar para alegraros.
No es que hayan vuelto a los orígenes, ni mucho menos, pero lo que es bien cierto es que Enslaved han querido simplificar su fórmula al máximo, dentro de sus propios límites, y por ello las partes más primigenias del black han vuelto a resurgir con más fuerza que nunca en este In Times. Un disco que sigue llevando al progresivo como bandera pero que funciona a la perfección como eslabón perdido entre su primera época más encorsetada en el estilo y su segunda época mucho más experimental y abierta de miras.
El trío de Oregon más desastroso y destructivo, a la vez que enigmático y espiritual, vuelve a la carga 3 años después de su anterior Atma. 7 discos de estudio y más de una década forjándose en el underground más profundo y cavernoso de la escena doom americana, abalan de sobras la impecable trayectoria de los americanos YOB quienes regresan para demostrar quien manda en el apartado más libre y denso del doom.
Por mucho que el último disco de Pallbearer sea uno de los discos más gordos del género en los últimos años, éste Clearing The Path To Ascend está a años luz del Foundations Of Burden en cuanto a pesadez y contundencia se refiere. Clearing.. está impregnado de una progresiva maldad en la que, por increíble que parezca, residen tanto la locura y la desolación como la luz y la esperanza, destruyendo absolutamente todas las convencionalidades del género para reconstruirlo desde su única perspectiva, una perspectiva que va más allá de todo lo conocido introduciéndonos, de nuevo, en un terreno tan virgen como inspirador.
Mike Scheidt vuleve a jugar las bazas de sus indescriptibles registros con una personalidad y una majestuosidad únicas e incomparables, sin duda una de las armas más contundentes del trío. Pero no se quedan atrás ni Travis Foster, con su batería infernal, ni Aaron Reiseberg con su descomunal bajo, formando una base rítmica de lo más sólida, creativa y contundente que he podido escuchar en mucho tiempo. De cabeza a lo mejor del año.
Seguimos metidos en el ámbito nacional porque no nos hace ninguna falta salir de nuestras fronteras para encontrarnos con bandas tan grandes como nuestros queridos No More Lies, los incendiarios Trono De Sangre o los grandiosos Back To R'Lyeh, el quinteto de Madrid que nos ocupa hoy las líenas de este humilde rincón virtual para presentarnos su muy impresionante e impresincdible debut llamado The Awakening/Last Fight Of The Primordial.
Grabado en los Mantís Studio a cargo de V. Braun y mezclado por Daniel Patiño en Bulletproof Studios de Madrid, la masterización del disco ha cruzado el charco para ser gloriosamente trabajada por James Plotkin en los States. El artwork ha ido a cargo de Toth Art Studio y Carlos Romo. Un más que cuidado diseño y un delicioso mimo por un disco que podría hacer palidecer a Mr. Bangle y Faith No More juntos. ellos se definen como metal progresivo pero, bajo mipunto de visto, decir eso es como decir que Apocalypse Now es una peli de guerra, poco dice realmente de la magnitud de texturas y emociones diversas que vas a encontrarte en este aplastante y revelador film, lo mismo ocurre con el debut de los Back To R'Lyeh.
Últimamente nos estamos encontrando con una cantera de bandas nacionales dispuestas a revolucionar el under desde un plano más experimental y original que de costumbre exponiendo unas influencias más gordas que de costumbre y sabiendo ejecutarlas y manejarlas de una manera tan inteligente como notoria sin necesidad de copiar a nadie ni tan siqueiera de parecerse, y eso es algo que me llena de orgullo y satisfacción, espero que el Rey expiremente lo mismo. Back To R'Lyeh son mi nueva banda de metal progresivo favorita.
Con pocas novedades interesantes me he topado durante el fin de semana, muy pocas, pero por suerte, para mi, he dado con este jugoso Ep de mis adorados The Ocean para compartirlo con todos vosotros. Puede que solamente una canción para empezar la semana no sea exactamente un plato musical bien copioso, pero os puedo asergurar a todos los que disfrutásteis como posesos de su último Anthropothentric que esto es digno de mención.
Dando un poderoso giro de accesibilidad a su recién estrenado combo, Robin Staps cogió el toro por los cuernos y se sacó de la mango dos discos conceptuales y relacionados entre ellos durante el mismo año, demostrando una vez más andar excesivamente sobrado de creatividad y ganas de hacer discos tan imponentes como antaño, pero con un punto de melodía añadido y esa imperiosa accesibilidad de la que os hablaba al principio.
Pues bien, cogiendo un tema seccionado en tres partes y llamadoThe Grand Inquisitor incluído en el anterior Anthropothentric, los berlineses han querido darle la embergadura merecida a tan impresionate temazo y componer un cuarto acto para el mismo de 7 minutos e incluirlos en su totalidad en un Ep de edición limitada. Editado con dos portadas diferentes y únicamente en vinilo de colores, lleva por título el mismo que la canción, The Grand Inquisitor, en un lujazo de Ep al que habrá que estar muy atentos ya qué creo que solamente se van a editar 500 copias. Al loro!!!.
Ya se que necesitaría muchísimo más tiempo e infinitas escuchas para llegar al fondo de esta incomensurable nueva obra de los hombres del virtuoso Mikael Akerfeldt, pero son tantas mis ganas y mi alegría por compartir este recién filtrado Heritage que sin haber ponderado mínimamente bien este precioso lienzo de sonidos y emociones escondidas y encontradas he decido que de hoy no pasaba contando tan sólo con 4 escuchas a mis espaldas, ¿pecado mortal?... puede... pero un discazo como este merece esparcirse lo antes posible para que cuando salga a la venta todo el mundo vaya corriendo a su tienda de discos más cercana y se haga con este preciado tesoro, esperemos en edición especial, je je je.
Y como no veo lógico ni justo entrar a valorar en profundad el disco sin haberlo escuchado lo suficiente voy a escribir unas líneas sobre las primeras impresiones que me ha producido éste, aún calentito, Heritage. Habiendo escuchado con aterioridad su single de presentación, que lleva circulando un tiempo por las redes, nos podemos hacer una muy acertada idea de por dónde se mueves los parámetros fijados por Akerfeldt para este nuevo ejercicio de creatividad musical. Entre otras muchas virtudes el disco se beneficia de la producción del propio Akerfeldt consiguiendo exactamente lo que busca, algo así como una eterna y melancólica paz musical, además de estar mezclado por su inseparable Steven Wilson y con un arte creado de nuevo por su inestimable colaborador Travis Smith.
Me invaden sentimientos de una belleza embriagadora que son transportados por unas melodías de una valía incalculable inequívoca muestra de como Mikael ha sucumbido finalmente a la luz desterrando casi por completo los pasajes crudos y demoledores, a la vez que sus registros más guturales, a los que nos tenía acostumbrados normalmente sustituyendo cualquier sensación de malestar por pasajes musicales preciosistas alumbrado por auténticos destellos de genialidad en los que reina una libertad y una naturalidad musical únicas. Esto es Opeth por los cuatro costados consiguiendo aún que levantemos la ceja y digamos !Se las han vuelto a apañar para parir otra obra maestra y encima soprendiendo, putos jefazos!!!.
Vamos a obviar directamente la primera e insuperable época de los finalndeses Amorphis, vamos a obviar también esa segunda época que empezó con el discutido Tuonela y que nos llevó hasta el impecable, y comienzo de una nueva dentro del seno del grupo tanto en esencia como en formación, Eclipse del 2006 que los confirmó como una banda de una solidez impecable y una visión musical única e inimitable.
Después del nivelazo mostrado en el 2007 con el Silent Watersy subirlo hasta el puto cielo en el anterior Skyforger enfrentarnos a este nuevo The Begining Of Times se prensetaba como una tarea realmente complicada. Mi veredicto después de haberle pegado como unas 15 escuchas es que la melodía y el carácter folk de su música ha suplantado en gran medida a su vertiente más oscura y dura iluminando continuamente sus nuevas composiciones con cantidades ingentes de infecciosas melodías que se instauran desde el primer momento en tu cabeza.
Habiendo bajado el nivel técnico de sus composiciones, que por otra parte han ganado enteros en accesibilidad, sus habilidades progresivas también son más vistosas dándole ese aspecto casi pop a algunas partes de sus canciones en las que de nuevo su vocalista Tomi Joutsen se vuelve a mostrar con una versatilidad inhumana a la hora de alternar todo tipo de registros melódicos con su, aquí poco visitado, berrido gutural. Me ha llegado al alma ese camiseta de Ghost que lleva el vocalista en la foto, je je je.
Continuamos con los discos que se me quedaron en el tintero y por supuesto no podía falta la última y prometida entrega de los The Ocean, el contundente Anthropocentric. Los de Robin Staps ya anunciaron a mediados de año cuando sacaron el impecable Heliocentric(disco que aunque se haya llevado algunas de las peores críticas de su historia sigo pensando que comparado con el resto de su discografía es insuperable) que la segunda parte de dicho disco caería antes de finalizar el año y tal como prometieron aquí tenemos la segunda entrega empaquetada con otra cuidadísima edición sobre la religión y la existencialidad que es de lo que van estos dos discos conceptuales.
No me voy a extender demasiado, simplemente diré que siuiendo la sofisticada y clasista estela de su primera parte este Anthropocentric incide algo más en los aspectos progresivos y agresivos de la banda sin que por ello se vea afectado su nueva faceta mucho más colorista y positivista que en sus anteriores entregas, juntos conforman una de las obras magnas del año. Con mucha más presencia de las guitarras su metalde cámara sigue dándo unos resultados exultantes aunque como ya he comentado sin acudir tan amenudo a los instrumentos clásicos de orquesta sino que por el contrario para la ocasión los matizes y las texturas vienen marcadas por las guitarras y la base rítimica.
Con este no he llegado todavía a las cotas de adicción tan altas que me provocó el anterior Heliocentric pero tengo que admitir que su brutal poderío está consiguiendo un efecto lento pero seguro sobre mi persona, dónde al princpio encontraba un disco falto de alma y emoción (en comparación con el anterior claro está) con las escuchas voy adetrándome cada vez más en su oscuridad y encontrando esa conexión que tan fácilmente me provocó su anterior redondo.
Hoy ha pisado la calle uno de los discos más deseados por mi éste año, y por gran parte de la comunidad metalera más exquisita, el esperadísimo nuevo disco de los chilenos Mar De Grises. Después de tocar el olimpo de los dioses del doom más personal e intransferible con sus dos primeras e inconmensurables obras de orfebrería, The Tatterdemalion Express (2003) y Draining The Waterheart (2008) , han vuelto para demostrar que lo suyo no se puede asociar a una etiqueta y que tienen todavía mucho que ofrecer y que descubrir dentro de su original universo. Como ya he comentado en alguna ocasión, el doom se ha convertido en una vertiente del metal en la que cada uno hace y deshace como le parece, desde los sonidos más añejos que practican bandas como los Black Piramyd hasta las desoladoras canciones que ejecutan los italianos Forgotten Tomb(je, je, je) el estilo ha ido sufriendo diversas metamorfosis dependiendo de las manos elegidas para la tarea. Con ésto en mente me he encontrado con que lo expuesto en éste maravilloso Streams Inwards poco tenía que ver con lo expuesto en sus obras anteriores. Con éste nuevo disco surge también una nueva faceta de los chilenos que me ha sorprendido gratamente y que les posiciona en una nueva dimensión sonora mucho más accesible y luminosa.
La esencia de la banda sigue siendo la misma, una búsqueda constante por combinar de la mejor manera posible las melancólicas melodías del doom junto con las modernas estructuras del post-metal dentro de unas canciones que gozan de unos cambios de tempo impresionantes. Pero la evolución en el sonido de Mar De Grises se hace patente desde el primer momento en el que empezamos a escuchar Starmaker, primer tema del disco. La fuerza y la épica desmedida del post-metal ha mutado hacia la delicadeza del post-rock y el progresivo de manera descarada olvidando casi por completo los enormes riffs y las aplastantes atmósferas y conservando simplemente la crudeza de las guturales.
Puede que al principio choque un poco el cambio, pero os advierto que el viaje no acaba aquí ni mucho menos. De manera inteligente y progresiva los elementos electrónicos se van apoderando del disco paulatinamente hasta desembocar una auténtica delicatessen auditiva. En el cuarto tema Spectral Ocean nos introducen magistralmente en ese nuevo mundo sintetizado con un tema instrumental de 3 minutos que descubre una nueva manera de trasmitir ese sentimiento desolador y melancólico del doom a través de la electrónica. A partir de aquí el disco se apoya en ese carácter electrónico para construir todo un nuevo mundo ante nuestros oídos.
Bajo mi punto de vista un movimiento más que acertado para una banda que no conoce límites y que se espera de ella siempre algo más, otro más para añadir a la lista de lo mejor del año.
Y éste viene en relación a la pedazo de entrada del fin de semana pasado llamada Some Melodic Death? posteada por el grandísimo Dr. Magli que, como es habitual en él, nos regalaba tres discazos de death melódico como la copa de un pino. Curiosamente entre ellos me encontré con un disco del pasado año de una banda llamada The Few Against Many que contaba con el vozarrón-manChristian Alvestäm, vocalista original de Scar Symetry. Magli hacía alusión al disco como la última aventura metalera de Christian y me encantaría darme el gusto de corregirle por qué la ocasión lo merece, éste es realmente el último disco y proyecto en el que ha estado involucrado una de las voces con mayor personalidad que ha dado el metal en sus útimos años, lo que tenemos aquí es igual o mejor que lo que tenemos en el apoteósico SOT (2009), éste For Aeon Past (2010) te tiene reservadas unas cuantas sorpesas más, je je je, atento bro.
Lo primero a destacar es el uso y abuso que hace Christian de su magnífica voz melódica, os puedo garantizar que cuando éste hombre utiliza su edulcorado registro se me ponen lo pelos como escárpias, su voz tiene un timbre que emociona a primera escucha sin demasiados esfuerzos. La utilización de dicho registro encaja perfectamente en ese estilo tan denostado llamado power-metal del que tiran en varios temas sin ningún tipo de pudor de la misma manera que podemos encontrarnos con pasajes progresivos de una técnica impagable con los que deleitarnos al máximo y comprobar la enorme calidad de la banda. Un disco plagado de infecciosos estribillos ultra-melódicos que tienen su contrapunto en los mastodónticos riffs de guitarra que descargan y la fuerza bruta del registro gutural de Christian, toda una maravilla del metal moderno con un potencial enorme para triunfar por todo lo alto.
Todas estas influencias fluyen y confluyen de manera espectacular en un disco que convence al instante empezando con uno de los mejores póker de ases que recuerdo como pistoletazo de salida (ahora me viene a la cabeza el último de Dark Tranquility) y en el que podremos comprobar de nuevo el enorme potencial de Christian a las voces dónde vuelve a jugar con sus rasgados gruñidos y la dulzura de sus melodías vocales, como diría Magli, capaz de merendarse al que se ponga por delante, je je je. Pero no acaban ahí las sorpresas no, la mayoría del apartado lírico (excepto un temas que va a cargo del propio Alvestäm) va a cargo de Mikael Stanne(Dark Tranquility) que ha escrito las letras para nada menos que 10 de los 11 temas que componen el disco y además hace los coros de la mayoría de ellos también, tomo castaña, aliciente extra por si con lo anterior no hubiera sufieciente.
Otro candidato más a engrosar la lista del 2010 de discos a tener en cuenta durante el cómputo final, veremos como queda al finalizar el año, pero tened por seguro que disfrutar es poco lo que váis a hacer con esta engrasada máquina de metal puro y duro.
A endrogarse señor@s que ésto es adictivo de cojones...
El pasado Jueves 29 de Abril asistí a lo que se podría llamar perfectamente "casi una experiencia religiosa", parafraseando a ese gran poeta de nuestro tiempo llamado Enrique Iglesias, y con ésto me vengo a referir a que nunca antes le había encontrado tanto sentido a esa maldita frase como ese histórico Jueves en el que el metal, la religión y la música étnica tuvieron la más maravillosa de las conjunciones. Contando tan sólo con una visita anterior a nuestras tierras, y además de teloneros de Paradise Lost hace ya unos añitos, la expectación por ver como iban a trabajar su show en directo era máxima teniendo en cuenta toda la retalía de instrumentos étnicos y coros arasbescos que utilizan sobretodo en su obra más reciente.
Pues siguiendo con el tema de las frases célebres "mi gozo en un pozo" sería la frase ideal para describir la sensación que tuve cuando el cuarteto israelí salió a escena. La primera decepción vino cuando me percaté de que la imprescindible Shlomit Levi no les acompañaba, la segunda al ver que a excepción de ellos cuatro nadie más subía al escenario y la tercera y última que ni siquiera ellos mismos llevaran ningún tipo de instrumento étnico para deleite del personal. Todo el apartado étnico de su música iba grabado de la misma manera que los coros y los teclados, algo parecido a lo que hacen Paradise Lost o Katatonia en directo, supongo que era de esperar pero yo tenía la esperanza de encontrarme con algo diferente la verdad.
Superados los escollos del principio no me quedaba otra que disfrutar del concierto en formato standard, así pues con un pseudo Jesucristo a las voces y empezando directamente con un tema de su anterior disco Mabool los Orphaned Land se metieron al público en el bolsillo al instante con un presentación bastante digna (todos de espaldas con las luces apagadas y la típica intro de fondo) y con un atuendo diferente para cada uno de ellos representando las tres disputadas religiones que confluyen en tierras israelíes.
Durante el concierto Kobi se permitió alguna que otra broma con el público y además se regaló con algunas palabras que había aprendido en español para la ocasión, un sentimiento de buen rollo generalizado y una banda animando continuamente al público a ser partícipe de sus folclóricos cánticos y a acompañarlos haciendo palmas a tutiplén consiguieron un golpe de efecto inmediato sobre mis tempranas quejas para meterme de lleno en una experiencia irrepetible y absolutamente reconfortante de la que sobretodo recuerdo lo sorprendentemente bien que me lo pasé durante toda la velada, una fiesta continua de la que ni nosotros ni ellos queríamos despedirnos.
El concierto se alargó hasta las casi dos horas en las que hubo de todo, desde los momentos más folclóricos de su último disco, pasando por la caña progresiva del anterior Mabool e incluso volvieron atrás en el tiempo tocando más de un tema de sus primeros discos mucho más brutos y viscerales, una verdadera maravilla de set-list en el que pudimos comprobar todas las facetas que tiene ésta grandiosa banda. Me gustaría destacar el momento en el que Yossi tuvo la delicadeza de sustituir su guitarra por su Bouzuiki para deleitar al personal con su peculiar sonido durante un único tema, (dato que hizo que se me quitara del todo el mal sabor de boca del principio) y otro en el que Yossi y Kobi formaron tándem acústico para cantar un temazo en formato íntimo, una auténtica delicia.
Siento no extenderme demasiado con los teloneros Leaves pero la verdad que en directo no fueron nada del otro mundo, una banda que bajo mi punto de vista le queda mucho camino por andar. Exceptúando a su vocalista y puede que alguno más, les falta mucha personalidad sobre el escenario y necesitan urgentemente salirse de esa trillada fórmula gótico-rockera que utilizan, siento mucho ser así de duro pero es la sensación que me dio. También tengo que decir que me sorprendieron gratamente haciendo una versión del clasicazo de Massive AttackTeardrop, de sobras sabía que no la podían superar ya que la original es intocable, pero me pareció muy loable intentar versionar en clave gótica un clásico del sonido Bristol en un concierto de metal y encima para cerrar su actuación, menudas narices, la mayoría de peña de quedó como si tal cosa pero a mi la verdad que llegó a emocionarme y todo, llámame sentimental.
Lo dicho, una noche irrepetible de la que salí completamente satisfecho del trabajo de una banda que suple a la perfección el llevar un espectáculo más grande con la pasión y alegría que profesan a la hora de ejecutar su impecable directo, me quito el sombrero ante ellos, unos maestros tanto en estudio como en directo y por supuesto imperdibles de nuevo la próxima vez que vengan, que a saber cuando será eso... yo por lo menos ya me puedo morir tranquilo...je je je.
Con el nivel expuesto en sus bandas originales y con el suculento adelanto que nos brindaron el pasado año a modo de Ep con el exultante Our Twilight estaba claro que esta soberbia banda tenía que firmar una auténtica obra maestra de proporciones épicas. La banda está compuesta por Mikko Kotamaki(Alghazanth, Enter My Silence, Funeris Nocturnum, Swallow the Sun, Verivala, Empyrean Bane) a las impresionantes guturales como de costumbre y con un registro melódico diferente al que utiliza con los Swallow, algo más profundo y envolvente. Vuelvo a reafirmarme en que éste hombre tiene una de las mejores voces del momento, cargada de matices y capaz de transmitir todo tipo de emociones.
A las guitarras tenemos al imaginativo dúo formado por Sami Ylisirnio(Kreator, Waltari) y Janne Perttila(Wind of Pain, Acabó El Silencio, Rytmihäiriö, The Sinkage, Circus of Flesh, Oheisvasara, Moonsorrow), el ataque doble de guitarras al que nos somete el combo bebe directamente de bandas como Opeth o In Vain jugando en todo momentos con la luz y las tinieblas de manera magistral. Nos vamos a encontrar de todo, riffs rompe-cuellos totalmente asesinos, melodías salidas del mismísimo infierno junto con otras de corte más clásico, ritmos progresivos de inspiración "floydiana", acompañamientos ambientales, pasajes deliciosamente acústicos dotados de una belleza extrema o momentazos en los que el folk tiene un peso importante, si digo que esto es un trabajo impresionante me quedo corto.
Al teclado tenemos al imprescindible Kasper Mеrtenson(Mannhai, Sea Reach, Sininen Hevonen, Amorphis) que domina con una abrumadora maestría su instrumento tiñendo los temas de melancolía y depresión o de una luminosa esperanza cuanqdo lo requieren tomando como identidad ese juego de claroscuros con el que tan bien trabaja la banda. Al bajo nos encontramos con Olli-Pekka Laine(Chaosbreed, Mannhai, Nuxvomica, Amorphis), que hace un trabajo más que correcto pero que queda algo eclipsado por el resto de sus compañeros, aún así tiene varios momentos en los que lucirse y probar su valía demostrando lo importante que es contar con un buen bajista de técnica impecable y ritmos precisos. Y finalmente llegamos a la batería que en éste caso la ocupa el maestro Marko Tarvonen(Arthemesia, Chaosbreed, Gorewinter, Larharyhmä, The Wicked, Thunderdogs, Lakupaavi, Thy Serpent, Moonsorrow, October Falls), de con un historial como el de éste hombre creo que sobran las palabras pero de todas maneras diré que sin él el disco no sería lo mismo, la perfección hecha música.
Todos en la banda lucen de manera excepcional, cada uno de sus componentes tiene un espacio marcado y propio en el que brillar sin problemas, eso hace que todo fluya a la perfección consiguiendo que el disco te pase en un abrir y cerrar de ojos aún contando con temas 9 temas de 6 minutos de media que suman un total de 54 minutazos de música excelsa en su forma y en su ejecución, otro firme candidato a lo mejor del año y una banda que seguro que a partir de ahora dará muchísimo que hablar.
Os dejo una pequeña promo del disco para que veáis que no soy el único que profetiza un futuro más que prometedor para ésta banda...
BARRIENDO LA TIERRA EN EL CHARLOTEO (C-BOX) y EN LOS COMMENTS.