Tres años después del muy bien recibido Between The Dog And Wolf (2013) y sin olvidarnos de aquel grandioso Today Is A Good Day (2009), la banda inglesa capitaneada por el incombustible Justin Sullivan regresa al estudio para regalarnos uno de los mejores discos de su carrera. Sabiendo que no hay disco de los NMA que no sea disfrutable o incluso notable (y que cada cual tendrá sus favoritos absolutos), Winter (curioso título para lanzar un disco en pleno Agosto) está a la altura de clásicos incunables de la talla de The Ghost Of Cain (1986), Thunder And Consolation (1989) o el inmortal Impurity (1990).
Disfrutando de un momento creativo sumamente altivo y recuperando su carácter más robusto, punk, variado, groove y rockero, la producción del disco en los Greenmont Studios de Leeds otorga a este Winter una calidad estratosférica en la que tanto la distorsión de la guitarra como los clásicos patrones de batería marca de la casa, suenan tan brillantes y ásperos como de costumbre. Acentuando sus letras en los temas sociales, que no políticos, la lírica casi poética de Sullivan se presenta exultante en el disco decimotercero del combo de Bradford, un disco que a finales de año estará en mi lista con lo más destacado de este 2016.

