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miércoles, 21 de julio de 2010

COMEBACK KID (2010) Symptoms + Cures (DISCOGRAFIA)


Como una bocanada de aire fresco entre tanto death metal, stoner y demás sonidos corrosivos hoy me ha caido en el disco duro lo nuevo de los canadienses Comeback Kid y me ha sentado de fábula, de vez en cuando viene de gusto meterse un buen chute de hardcore muscoloso y gritón por la vena para levantarte el ánimo y sacarte de ese profundo agujero oscuro y desolador en el que a veces me encierro durante semanas, algo así como la esperanza hecha canción, como esa sensación que describen los moribundos al ver esa reconfortante luz al final del tunel, eso es lo que ha significado éste disco para mi en éste preciso instante, positivismo, felicidad a raudales y la perfecta vía de escape entre tanto mal rollo.


Mi historia de amor-odio con los Comeback Kid viene de lejos, los conocí en el 2003 con su primer largo para Facedown Records Turn It Around con el que me convencieron a la primera con su violencia desatada y sus ritmazos de impresión, el problema vino, bajo mi punto de vista, cuando ficharon por la Victory y firmaron su famoso Wake The Dead, un disco que empezaba a entrar en terrenos mucho más melódicos y, aunque todavía conservaba parte de esa fuerza que me hizo enamorarme de ellos en primera instacia, habían perdido esa violencia desatada de la que hacían gala en su primer disco.


Después de una complicada gira, que acabó nada menos que con la deserción de su cantante original Scott Wade, en el 2007 nos presentaban al desconocido Andrew Neufeld quién se haría cargo desde entonces y hasta el momento de las voces y algunas partes de guitarra. La primera vez que escuché Broadcasting... me pareció un disco más de hardcore gritón en el que además se había perdido completamente la idea original de la banda combinando canciones más melódicas con otras más contundentes sin una aparente conexión entre ellas. Andrew aportó a la banda una mejora indudable a las voces con su variado registro vocal y una potencia impresionante en las partes gritadas, una auténtica bestia, aunque como ya he dicho, el disco no me acababa de convencer. Pero como muchos ya sabéis, la magia de la música es misteriosa y te puede embrujar en el momento que menos te lo esperas.


Casualmente, el verano pasado los Biohazard hicieron una gira de reunión que pasó por Barcelona y a la que, por supuesto, asistí religiosamente (como no podía ser de otra manera), y por esas cosas de la vida los Comeback Kid les hacían de teloneros, vaya por delante que si no llegan a venir de teloneros de alguien ni siquiera hubiera ido a verlos. Pues bien, tengo que decir que hacía mucho, mucho tiempo que no disfrutaba tanto en un concierto de hardcore como cuando salieron al escenario de la diminuta Sala 3 de la Razzmatazz estos viscerales y demoledores canadienses. Su total entrega a un público dispuesto a disfrutar hasta la saciedad y su contagiosa e incendiaria pasión por la música hacía que la temperatura de la sala fuera subiendo progresivamente hasta convertirla en una chirriante olla a presión (en pleno 20 de Julio) dónde el público no paraba de cantar a pleno pulmón y trepar por encima de las primeras filas para hacer mosh junto a un Andrew pletórico al micro. Una experiencia que me sirvió para volver a enchufarme sus discos y reconocer que el Broadcasting... es mucho mejor de lo que pareció en un principio.


Pero lo que más sorpendió al indagar sobre la banda el año pasado fue encontrarme con una banda paralela liderada por los hermanos Nefeuld llamada Sights And Sounds dónde Andrew se encarga también de las tareas vocales y de la guiatarra presentándonos a una banda enorme que practica una suerte de post-rock atmosférico con tintes metalizados y unas enigmáticas vocales del que ya comenté sus delicias en el anteior Píldoras Musicales, si alguno los pilló, se acordará de ellos por qué dejan una marca imborrable, y si se os pasaron aquí os los dejo también para que los podáis disfrutar tanto como yo.


Ya sé que no he comentado demasiado sobre el nuevo disco, para que quede constancia me parece lo mejor que han facuturado hasta la fecha, cargado de múltiples texturas y dotado de una cohesión absoluta se perfila como otro de mis favoritos del año, pero me apetecía hacerle la merecida justicia a una banda que, gracias a su impresionante directo y a la demostración de maestría que hacen algunos de sus componentes en los imperdibles Sights & Sounds, se ha convertido en una de mis bandas preferidas del momento. Puede que a la mayoría le haya parecido un tostón lo que acabo de explicar pero yo me lo he pasado bomba haciendo todo el recorrido, je je je.

(click en la portada para descargar)

Os añado el directo para acabar de completar la discografía de los Comeback Kid, las fotos de la portada hablan por si solas.

viernes, 2 de julio de 2010

THE GET UP KIDS (1997-2004) Discografía



Aprovechando que acabo de adquirir mi entrada para el concierto de The Get Up Kids, una de las bandas más emblemáticas del sonido emo y que después de 5 años separados han decido volver para continuar allí dónde lo dejaron, y que la parroquia sigue pidiendo a gritos más dosis de buen rollo, ahí va la discografía de los de Kansas para que no se diga. Para los que no pudimos verlos en su día ésta gira y su nuevo Ep de estudio son todo un acontecimiento, todavía recuerdo la primera ver que escuché el maravilloso Something To Write Home ABout You, un disco que convirtió mi mundo en algo más agradable y bonito gracias a sus preciosas melodías y la peculiar voz de Matt Pryor, desde entonces uno de mis vocalistas melódicos favoritos, en su sencillez reside su mayor poder, el poder de transmitir emociones como pocos.


Y como lo justo es empezar por el principio, vamos con el debut de éstos despiertos chavalines. Después de firmar un fugaz contrato discográfico con la minúscula Doghouse Records y conseguir al conocido Bob Weston de Shellac para producir su debut, llegaron a Chicago para grabarlo tan solo en dos días. El resultado es un disco de guitarras potentes y coros edulcorados que bebe mucho del power-pop adolescente y la urgencia del punk-rock dónde se empieza a vislumbrar esa delicada voz de Matt Pryor y la facilidad de la banda para producir cantidades ingentes de melodías chiclosas. Puede que estuvieran un poco verdes, pero el potencial mostrado por una banda tan joven se palpaba en el ambiente, tanto es así que su siguiente disco se convirtió en una obra maestra y un clásico instantáneo desde el momento de su salida, pero eso ya es otra historia.

Y retomando esa historia pendiente que teníamos, aquí estamos con la obra cumbre del emo (por lo menos para mi) y por consiguiente el mejor disco que facturaron los Get Up Kids en su primera época en activo. Con un nuevo contrato discográfico de la mano de la entonces en progresión Vagrant Records y con un nuevo miembro activo en la banda llamado James Dewees, persona crucial en el desarrollo del sonido de los Get Up Kids y culpable de uno de los sellos más identificativos de su sonido, el teclado, los de Kansas consiguieron facturar uno de los discos más redondos de toda la historia de la música. Con una extensa duración de más de 50 minutos y un total de 14 cortes el disco se convierte en un dulce y emotivo viaje a través de las sensaciones que transmite la personal voz de Matt perfectamente acompañada por unas melodías simplemente sublimes y unos teclados que elevan los temas a la categoría de intocables. La maduración del sonido y una producción pulida al máximo hicieron que la banda se popularizada internacionalmente consiguiendo el helado de fresa perfecto, dos enormes bolas de emoción , un puntito de folk, unas gotitas de rock y todo ello bañado con un dulcísimo sirope de pop que lo cubre absolutamente todo.


Después de una agotadora e interminable gira con su disco anterior, tuvieron que pasar 3 años para volver a disfrutar de los Get Up Kids. Para la ocasión se decidieron por el famoso productor Scott Litt (REM,Nirvana) para conseguir un sonido mucho más enraizado en el folk y el indie en vez de en el punk y el rock que eran sus bases originales. Los fans se quejaron mucho en su día de la bajada de energía que acusaba el disco en comparación con sus predecesores. Las canciones puede que no fueran tan redondas como las del Somehing To Write..., pero su calidad como banda y la maduración de su sonido habían crecido considerablemente. Las melodías vocales y un sentimiento de melancolía acentuado por la voz de Matt se convierten en los protagonistas en detrimento del positivismo pop y los teclados luminosos que en ésta ocasión no están tan presentes.


En el año 2004 llegaba éste Guilt Show con una portada flojísima que no le hacía ninguna justicia a su contenido. De nuevo volvían esos aires luminosos y festivos a sus canciones, el teclado regresa con fuerza y los estribillos facilones y chiclosos estaban más presentes que nunca. Fue el primer disco que se grabó en los Estudios Black Lodge junto al productor Ed Rose y la mayoría del material fue escrito por el vocalista Matt Pryor, es curioso pero no es hasta el final del disco cuando nos muestran su cara más experimental, que por otra parte representa un interesante punto de partida desde el que enfocar su nueva dirección musical. Un año después se despedían de sus fans alegando problemas internos en la banda, muy típico en estos casos.


Su ansiado regreso no se ha hecho esperar y 5 años después los tenemos de vuelta con una gira en la que además presentan la primera parte de esos tres Ep's que han prometido para antes de acabar el 2010. Por suerte gracias a la gente de HFMN Crew, a los que no me cansaré nunca de darles las gracias suficientes por mantener la escena tan viva en Barcelona, podremos disfrutar de ellos en directo por el módico precio de 15 Euros el Viernes 23 de Julio en sala Estraperlo, imperdibles.

Entrada especialmente dedicada a mi hermana Aina, a ver si con ésto para de pegarme la bronca por culpa del metal, je je je, toma sobredosis de pop buen rollero, y empóllatelos a ver si te vienes al concierto que voy solo, un besazo guapa.

Video de un pequeño acústico que ofreció Matt hace bien poquito, el tema es Out Of Reach del Something To Write Home About, ahí es nada.