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jueves, 4 de junio de 2015

PRIMAVERA SOUND 2015 El Sábado que las bandas nacionales se comieron al resto.


MUJERES Heineken Hidden Stage 17.00 (10)


No tengo claro si este escenario existió también en alguna de las ediciones anteriores, pero este año no me podía escapar sin conocer el Heineken Hidden Stage. Un escenario, obiviamente patrocinado por Heineken, ambientado como un garage antiguo, coches incluidos, y ubicado dentro de uno de los edificios del Primavera Sound. Este año tocaron los Battles, una de las bandas que no quería perderme, pero para cuando me enteré de como iba el funcionamiento del aforo limitado, hay que reservar entradas bastantes horas antes, ya me había quedado a dos velas. Pero os puedo garantizar que no hay mejor manera, ni mejor banda para estrenarse en el lugar, que con el directo de Mujeres. Con un cambio de batería a causa de un problema de última hora, la explosión de Mujeres sobre el Hidden fue indiscutiblemente épica. Asemejándose en fórmula y contenido, incluso en la manera de moverse sobre el escenario, la colocación sobre el mismo o esa  manera tan peculiar de tocar la guitarra dos palmos más arriba de lo normal, a unos The Beatles primigenios e hipervitaminados, su misión era inundar de sudor y excitación el cerrado recinto del Hidden, y hay que decir que la sobrepasaron con matrícula de honor. Puede que para otros el lugar y su eco natural se convirtieran en una auténtica pesadilla, pero para el garage rock de punzantes melodías pop que practica Mujeres, le fue como anillo al dedo, cantidades ingentes de reverb sin necesidad de incluirlo de manera articial, ¿qué más se le pude pedir al sitio?. Con un directo salvaje, bailongo y sin necesidad de recurrir a ninguna floritura, una de las mayores bazas que jugó la banda sobre las tablas era la entrega y la contagiosa pasión con la que interpretaban sus temas. Con un volumen a todo trapo, tocando los temas sin dencanso alguno cual batería de certeros misilazos, entregados en cuerpo y alma a un público derretido con sus temazos, muy agradecidos y simpáticos, todo hay que decirlo, la coordinación de la banda con las dos o incluso las tres voces a la vez me dejó de una pieza. Maravillas de colores pude ver, imagináos. Salí de allí más ancho que largo pensando en que, en ese momento, no me venía a la cabeza un concierto de rock tan gordo e intenso como el que acaba de vivir. El resto del día me quitaría la razón, ya que Nueva Vulcano y las Mourn se encargarían de ponerme de nuevo en la estrosfera del extásis musical, pero ese momento fue oro puro.


STRAND OF OAKES - Heineken 18.00 (8)
 

Acto seguido me fui por patas al Heineken, de nuevo en la otra punta, para disfrutar del directo de Strand Of Oakes, o lo que el lo mismo, de Timothy Showalter y su banda. El cual se presentaba con un álbum bastante novedoso en su registro, un disco que abría un abanico de posibilidades y estilos mucho más amplio de lo esperado. Pero la cuestión es que en directo no nos soreprendió con nada de eso. Vino con una formación clásica, batería, bajo y dos guitarras, y se llevó todo el repertorio al mismo terreno. El blues rock de aires grandilocuentes dotado de una hablidad especial para el pop. Timothy estaba muy contento y entusiasmado con la gente y el lugar. Su interpretación era algo así como ver al Boss en su vertiente más metalizada y contundente. La banda era muy joven pero sobradamente solvente y Timothy era puro amor sobre las tablas. Un concierto de esos que te dejan bien satisfecho aún a sabiendas de que la cosa podría haber sido muy diferente.


NUEVA VULCANO - Ray Ban 18.40 (10)

 
 
Y corriendo de nuevo, prácticamente al punto de partida, esta vez mis vicios recaían sobre el Ray-Ban con la que, posiblemente, era mi banda fetiche del Festival, puede que inlcuso la más deseada. Verlos, ya los había visto, claro está, son de la ciudad Condal y militan en el sello BCore, pero poder verlos en el Primavera Sound presentando su nuevo disco Novelería, era uno de los momentos más ansiados y deseados por mi. Y no defraudaron lo más mínimo, por supuesto, en parte gracias a un LLuis Cots providencial que sacó un sonido indudablemente perfecto, pero el trío, pasado a cuarteto con el aliciente de las percusiones y los teclados a cargo de un integrante extra, realizó el que fue su mejor concierto hasta la fecha. Con una entrada de acople total, algo que ocurrió en varias ocasiones en el Festival, y ejecutando contundetemente algunos de sus mejores hits de antaño, ese momento con Te Debo Un Baile fue para enmarcar, me alegró mucho el muy agradecido repaso que le hicieron al Novelería, un disco que desde ya, apunta a lo más alto del año en las clasificaciones finales. Un público entregado al máximo y una banda también en lka cresta de sus posibilidades, nos dejaron uno de los conciertos más redondos del Festival. BCore y Nueva Vulcano son sinónimos de rock autóctono, un tipo de rock individual, único e intrasnferible facturado en la ciudad de Barcelona del que estamos muy orgullosos. Me pillé el póster conmemorativo del concierto en el Festi, una pasada.


AMERICAN FOOTBALL - Pitchfork 19.35 (3)
 
 
Mi siguiente opción pasaba por resarcirme de la pérdida de Brand New y Mineral, dos conciertos a los que no pude asistir en los días pasados y que me seguían atormentando de lo lindo. La cosa pasaba por ver a American Football, una de esas bandas de emo de mediados de los 90 que con tan sólo un Ep y un largo causaron emocionantes sensaciones en su público. Retomada la actividad, la gira de reunión pasó por el Primavera Sound como uno de los momentos más aburridos e insulsos del año. Demasiado lentos y relajados paara mi gusto, con una interpretación bastante justa y con un estilo que para nada ayudaba a que a esas horas de la tarde fueran más llevaderas, no pasé de los dos temas y salí huyendo despavorido de esa bestia enorme y despiadada llamada aburrimiento. 


THE BOHICAS - Adidas Originals 20.00 (5)

 
 
Pasábamos entonces al escenario contiguo, gracias a la recomendación de Ester que estaba al quite, para disfrutar del último fichaje de la discográfica Domino. The Bohicas, una banda con dos componentes negros y dos blancos que facturaba un más que efectivo rock de coros a la motown, apoyado en unas líneas de guitarra limpias y unos estribillos altamente coreables. He de admitir que en las primeras canciones me sorprendieron gratamente, pero una vez superada esa fase, me acabaron cansando bastante. A eso es a lo que se le llama banda de consumo rápido. Suerte de la compañía en ambos, sino me hubiera pegado un tiro con las dos selecciones de mierda que había hecho en un momento. Pero cuidado, que mi mala gestión y mi mala suerte todavía me tenían preparado algún susto que otro más.

TORI AMOS - Ray Ban 20.30 (7)

Y llegaba otro de los momentos estelares del Festival, otro de mis momentos más esperados. A la Amos la sigo desde los 90 y, excepto en ocasiones contadas, todos sus discos me parecen absolutas obras maestras. Cuando me enteré de que Eels se apeaban del Festival y la Amos venía en sustitución, no pude más que dar botes de alegría con el cambio, pero en aquel momento no contaba con haber visto ya a Antony y al sr. Rice, un dato que, indirectamente, restaba muchos puntos a la actuación de Tori Amos. Me explico, ver a la Amos sobre las tablas del Ray Ban junto al piano más grande del mundo, con otro más pequeño cubriéndole la retaguardia y tocando ambos a dos manos, debía haber sido algo así como un sueño hecho realidad. Súmale a eso las impecables y deliciosas interpretaciones al micro de la Amos y probablemente estemos ante uno de los mejores conciertos del Festival. Mi problema, tenía demasiado alto el listón con los conciertos de Antony y Damien Rice y la Amos no les llegó a ninguno de los dos a la suela de los zapatos, por mucho que me duela decirlo. Después de la primera media hora el aburrimiento empezaba a hacer mella en mi persona y, como suele ocurrir en estos casos, tocaba probar suerte en otros lares para ver si la noche acaba de arrancar del todo.

SLEAFORD MODS - Adidas Originals 21.00 (3)


Y como  soy un enamorado del rap en todas sus vertientes y los Sleaford Mods, en disco, me hacen bastante gracia, la opción más viable pasaba por ir al Adidas Originals y ver el directo de este deslenguado dúo que lleva años levantando ampollas en su Inglaterra natal. Pues bien, he de admitir que me llevé otra decepción monumental. Bases completamente pregrabadas que iba soltando uno de ellos, apretando el pertinente botón del ordenador en el comienzo de cada tema y bebiendo cerveza sin parar en un rincón, y el mc esputando sus rimas sin demasiada pasión sobre el micro del Adidas. Muy simple, desangelado y desganado. Y no es que el rap sea nada complicado en cuanto a puesta en escena se refiere, un Dj y un Mc son más que suficientes para montar un fiestón descomunal, pero los Sleaford Mods se quedaron realmente lejos de ese concepto. De nuevo el aburrimiento podía conmigo y me hacía regresar al Ray Ban para ver finalizar a mi querida peliroja nerd.

EINSTÜRZENDE NEUBAUTEN - ATP 21.40 (10)


Pero como todavía confiaba en mi suerte y en mi buen ojo para las elecciones de última hora, decidí obviar el concierto de Interpol, uno de los más gordos del Festival, en beneficio de los alemanes Einstürzen Neubauten. Una banda mítica, única y que juega en una liga en la que ellos son los únicos contra los que tienen que competir, por otro lado una ardúa tarea la de superar sus más de 30 años de historia con cada nueva entrega. Sin tener más información, en un principio, sobre ellos más que eran una banda de industrial que se fabrica sus propios instrumentos para ambientar sus temas, tuve la suerte de asistir al concierto con un experto en la materia, gracias por ilustrarme en el concierto Miguel, y en una hora me empapé por completo de las historias que me explicaba mi acompañante haciendo la conjunción perfecta con un concierto que me pareció sublime en todos los sentidos, desgarrador, crudo y destructivo en muchas ocasiones, pero esperanzor, luchador y vivo en muchas otras. Con unos niveles de dramatismo brutales, aportados por un vocalista descalzo que parecía extraído directamente del expresionismo alemán, y una calidad musical más allá de toda duda, la ejecución de la banda fue absolutamente impecable, lo mejor de sus "intrumentos industriales" es que se integraban a la perfección dentro del concepto de canción y de banda ofreciendo un espectáculo único, evocador de todo tipo de emociones y sentimientos encontrados. Puro alimento para la mente y para los sentidos. Sus teatrales interpertraciones les llevaron a utilizar una manta térmica, latas de hierro, tuberías de plástico, turbinas de hierro, traladros, diversos aparatos metálicos o incluso hasta un consolador, para reproducir los sonidos de la desesperación, la locura, sonidos que rompen con todos los convencionalismos y con todo lo establecido, dentro y fuera de la música, eso es lo que les mueve realmene a los Einstürzen Neubauten. Dotados de una disciplina férrea sobre las tablas, fue una pena que a su vocalista no le funcionara un aparato preparado para un momento concreto del show, el mosqueo que pilló fue pequeño. Estoy seguro que todos los asistentes, no todos los que deberían ya que habia mucha gente viendo el fútbol, salimos de allí sabiendo que el dinero del día había sido amortizado de sobras.


MOURN - Pitchfork 23.10 (9)


Sin duda otro de mis highlights del Festival con diferencia. Acabado con los alemanes, de vuelta a terreno nacional con las Mourn, a las que me perdí hace unos meses en su concierto de presentación en el Apolo, compartiendo cartel con su padre en Madee, por pinchar una rueda. Tocaba resarcirse a lo grande y por todo lo alto con el concierto del Primavera. Y vaya si lo hice, con creces. Primera fila y Antonio, Carla, Jazz y Leia se presentan de traje sobre las tablas del Pitchfork para soltar toda una declaración de intenciones con un tema instrumental absolutamente matador y acojonante, algo que repitieron con mucho acierto en otro momento del directo dejando bien claro que si algún día deciden colgar los micros de Jazz y Carla, el grupo podría manterse con la misma formación y facturas discazos de rock instrumental sin despeinarse. Lo primero que voy a decir es que, para una banda que la media no sobrepasa los 20 años, hay que reconocer que fueron capaces de pulirse a muchas de las bandas veteranas que tocaron en el Festival. Desbordantes de ganas, desparpapajo y, sobretodo, una calidad y una garra sobre las tablas absolutamente descomunal, hicieron las delicias de los allí congregados. Hay que destacar enormemente la labor de la sección rítmica de la banda, formada por Leia y Antonio, Mourn sin Antonio no sería lo mismo, ese chaval es un puto animal a los parches dotado de una técnica pasmosa.

UNDERWORLD - Heineken 01.30 (8)

 

Acto seguido tenía dos opciones, o me iba directo para el Adidas Originals a ver a Earthless y acaba el Festival para mi, o me iba a descansar las piernas al stand de TuPa, la verdad que si quería continuar la noche con un par de conciertos más, no había otra opción, después de tres días de Festival pateando sin parar, me tomé la licencia de perderme a los Earthless y cargar pilas para lo que se me venía encima. Una épica sesión de electrónica noventera estaba por empezar en el Heineken a la 01.30. Underworld venían dispuestos a arrasar facturando al completo su obra magna, y uno de los discos más importamntes para el desarrollo del techno en la década de los 90, hablamos de dubnobasswithmyheadman el disco que marcó un antes y un después en la escena electrónica de la época. Puede que el planteamiento actual de la escena, poco o nada tenga que ver ya con lo planteado por Underworld en su día, las ramificaciones electrónicas han llegado hasta límites impensables por aquel entonces, pero es innegable la impresionante capacidad compositiva y la hablidad para materializarla que tuvo el combo en ese precursor 1994. Con un sonido absolutamente perfecto  y un montaje audiovisial minimalista, los nombres de las canciones iban apareciendo en la enorme pantalla trasera y poco más, la puesta en escena era vocalista por una parte, algo que me soprendió muy gratamente ya que los mantras que se repiten en los temas de Underworld pensaba que estarían pregrabados, y por otra la tecnología en forma de mesa y maquinitas que hacían las delicias de los bailongos más creciditos. Electrónica añeja en su máximo esplendor, no todos los días se tiene la suerte de poder escucharla en directo, menos aún por parte de una las bandas más jefas del cotarro. Puede que suene fechada, no digo que no, pero ese disco, para muchos, es la jodida biblia del techno noventero y lo demostraron sobradamente.

HOOKWORMS - Adidas Originals 02.50 (8)


Y para finalizar el Festival y seguir con la tradución de acabar el día por todo lo alto, me fui directo a mi escenario predilecto, el Adidas Originals, para disfrutar de mi personal fin de fiesta. Sin haber escuchado ni un tema con anterioridad y habiéndolos descubierto minutos antes de finalizar el concierto de Underworld, gracias a la fantabulosa aplicación del Primavera, la lectura de presentación que había en el historial de la banda me hizo decidirme, sin opción a nada más, por otro de los últimos fichajes de Domino Records. Hookworms es un quinteto de Leeds capaz de basar su música en el hardcore más furioso y oscuro de la misma manera que trabajan la electrónica ruidista e incómoda de una manera magistral adaptando ambos estilos, totalmente anacrónicos, en un desasosegante pastiche sonoro envuelto en capas de sonido abrasivas y descorcertantes. Una voz desgarradora te llevaba hasta la catársis musical experimentando dolor y esperanza a partes iguales, la despedida perfecta para el Festival.

El año que viene más.

martes, 2 de junio de 2015

PRIMAVERA SOUND 2015 El Jueves que salió, prácticamente todo, a pedir de boca.

DO AMOR - H&M Pro 17.00 (5)

 
Y como el día anterior había salido la cosa redonda con la elección de la banda brasileña en el H&M Pro a primera hora, el Jueves decidí hacer lo mismo, aunque por desgracia, sin la misma suerte. Do Amor es una banda de pop-rock brasileña que utiliza las melodías bailables de las músicas típicas de su país para imprimirle un aire desenfadado y edulcorado a sus composiciones. No es que no les funcionase, había algo de gente en el concierto y casi todos bailando, sino más bien que yo no caso demasiado con ese tipo de ritmos brasileños y por lo tanto me dejaron un poco frío. Aunque he de decir que para empezar el día relajado la cosa no estaba del todo mal, vi el concierto entero. Tan sólo el no salir huyendo, ya es un indicativo positivo.

 SYLVIAN ESSO - Heineken 18.00 (9)


Sin tener que desplazarme demasiado me dirigí a probar suerte en el escenario principal del Festival para ver en directo a Sylvian Esso. Un dúo de chico-chica que ha sacó uno de los debuts electrónicos más sonados del pasado año. Para mi es una de las rascadas monumentales del Festival ya que antes de ver el cartel no los conocía de nada. Pues bien, con una puesta en escena de lo más simple, ella al micro y él a la mesa electrónica, lo suyo fue poner a bailar al personal a fuerza de auténticos hitazos de techno resultón, añadiéndole todas las posibilidades habidas y por haber en cuanto a ritmos y sonidos se refiere. Tomando en ocasiones del trip-hop, o incluso del propio hip-hop, pasando por ritmos claramente discotequeteros o toques más electro, su amplio abanico de posibilidades casaba a la perfección con la luminosa y pulida interpretación de su vocalista femenina. Prácticamente a la altura de gente como Beth Gibbons, Björk o Andrea de Wind Atlas. Una maravilla en forma de mini-festival electrónico vitalista y contagioso a más no poder.

FUMAÇA PRETA - Adidas Originals 18.10


Otro de los targets que tenía en el Festival después de hacer la obligada descubierta de grupos en el cartel, eran los brasileños Fumaça Preta, pero he de admitir que por mucho que me tirara su, en principio oscura y difícil propuesta, el techno de Sylvian Esso me agarró por los machos y no me dejó ir hasta que se acabó el concierto. Llegué corriendo al Adidas, de nuevo en la otra punta literalmente, para poder disfrutar del último tema de los Fumaça. Y cual fue mi cara de sorpresa cuando los componentes estaban montando una fiesta de tres pares disfrazados de freaks absolutos, nada que ver con la estética oscura y siniestra de su portada, y liándole padre con los canturreos con el público. De acuerdo, una fiesta en toda regla, de eso no hay duda, pero menos mal que me quedé en Sylvian Esso porqué así casi ni me di cuenta de la decepción con los Fumaça. Pero pensando en ello, me pareció del todo desacertado la transformación en actitud festiva que le dieron al directo y a los temas, al menos en el último, en comparación a lo oscuro y siniestro que suena su debut. Bajo mi punto de vista uno de los más originales del pasado año. No los voy a puntuar ya que no sería justo habiendo visto tan solo un tema.

EX HEX - Pitchfork 19.00 (6)


Acto seguido y al lado mismo del Adidas, nos desplazamos para ver el asalto en directo del power-pop ramoniano de las Ex Hex, que sin ser nada del otro mundo, cumplió de sobras con las expectativas que se puede tener de un grupo de chicas jóvenes dedicadas al punk-rock chicletero. Un divertimento sin pretensiones que servía de calentamiento perfecto para continuar con el concierto de los míticos The New Pornographers en el ATP, también muy cerca del Pitchfork, a las 19.30 de la tarde. De pop a pop y tiro por que me toca. Alguna mejora en el sonido y en las voces no hubiera estado de más, pero que le vas a pedir al punk rock.

THE NEW PORNOGRAPHERS - ATP 19.30 (7)


Sin demasiadas pretensiones he de decir que el concierto, o al menos los 25 mintos que vi yo, de los The New Pornographers fue absolutamente impecable. Luminoso, vitalista, grandilocuente, efectivo, desbordante de calidad y con unas habilidades para el pop fuera de toda duda. Una maravilla impoluta e impecable, engrasados a la perfección y sonando como los jefazos que son. Una batería de hits incontestable capaces de poner a prácticamente todos los asistentes al concierto a corear sus estribillos como si no hubiera un mañana. Tan deliciosos y explosivos como el Peta Zetas

PATTI SMITH & BAND Perform "Horses" - Heineken 20.00 (8)


Pero lo de Patti Smith no lo podía dejar escapar. Eso significaba salir corriendo de nuevo a la otra punta del Festival, pero valdría de sobras la pena. A Patti Smith le tengo un respeto enorme por ser una de las mujeres más importantes de la historia de la música y, por extensión, por ser también un icono cultural y artístico refencial con mayúsculas. Casualmente el único disco que tengo, escucho y disfruto de ella es el Horses, y por descontado no me iba yo a perder la oportunidad de verlo interpretado íntegramente por su autora. Con una presencia que nos decía a todos que estábamos ante la auténtica dueña y señora del Festival, menuda puta jefa es esta mujer, el concierto funcionó en todo momento a la perfección dando sobradamente la talla al micro y apoyada en una veterana banda que clavaba las canciones a la perfección dejando claro que en ese momento, en el Festival, no había competición posible. Patti Smith y su banda dieron el do de pecho absoluto y la interpretación del Horses fue absolutamente magistral.

DAMIEN RICE Primavera 21.10 (10)


Y sin demasiada distancia, ya que están uno en frente del otro, durante la última canción de Patti Smith fui a pillar sitio en primeras filas para ver en el escenario Primavera al cantatautor irlandés Damien Rice, que sin ser especialmente fan suyo, tenía el presentimiento de que iba a dar uno de esos conciertos en el que, sino hubiera estaoa, me habría arrepentido toda mi vida, yo soy muy de guitarrita folky y cantautor. Con dos discos a mediados de la decada pasada que dejaron a más de una traspuesta, y a más de uno también, con sus intensas baladas emocionales apoyadas prácticamente por completo en su guitarra acústica, era el momento perfecto para traerlo al Festival después de su regreso al estudio siete años después de su último disco con ese delicioso My Favorite Faded Fantasy del pasado año. Lo primero que voy a destacar es que hay que tener mucha confianza en uno mismo y ser muy valiente para salir al escenario grande del Primavera Sound, solo con una guitarra semi-acústica prácticamente destrozada, una barba fea y sin arreglar, la camiseta hecha trizas literalmente, un pantalón de lo más triste y unas bambas del rastro a interpretar tu repertorio plagado de edulcoradas baladas melancólicas perfectas para empujar al suicido a cualquiera con un cuadro de ansiedad y de nervios después de que le haya dejado el novio. Apoyado en un juego de luces que hacían gala de la misma sencillez y humildad que Rice, lo suyo fue la pura desnudez del artista en su máxima expresión. Parco en palabras, quizás provocado por la timidez, el suyo fue uno de los directos más intensos, emotivos y honestos que he visto jamás sobre un escenario. Ayudándose de un segundo micro con el gravaba todo tipo de loops musicales o vocales, y cambiando en ocasiones a la electríca, sus interpretaciones te ponían los pelos como escarpias y los nervios a flor de piel llegando a emocionarte hasta niveles insospechados. El concierto tuvo varios momentos álgidos, The Blower's Daughter fue uno de ellos por supuesto, pero ese final con todos los loops a tope y un Rice dejándose la piel al micro y a la guitarra se me quedará grabado en la memoria a fuego para toda la vida. Entre los cinco mejores del Festival. No sé si superó a lo de Antony del día anterior, pero lo que está clarísimo es que tiene el triple de mérito, eso seguro.

THE CHURCH Ray-Ban 22.40 (8)


Acto seguido me dirigí a estrenar el Ray-Ban este año con una de las bandas más míticas de las que pisaban el Festival para el quince aniversario. Unos The Church que le harían la competencia directa a la Smith por la corona de la mejor banda veterana del Festival. Con un sonido y una puesta en escena impecable, no soy nada ducho en los The Church pero os puedo garatnziar que cada canción que escuché me pareció impresionante, la banda australiana con más de 30 años de historia, firmaron uno de los directos más sólidos, prefesionales y redondos del Viernes haciendo lo que mejor saben hacer, rock marca de La Iglesia. Aunque tengo que admitir que hice una pausa en medio de los The Church para acercarme al Adidas Originals, muy cerca, para ver el directo de la Diosa más grande que ha dado la escena noise en toda su historia. Y luego volver y finalizar el concierto de los The Church sin problemas, por supuesto.

PHARMAKON - Adidas Originals 23.00 (9)


Y llegaba otro de mis momentos estelares del Festival. El momento en el que la neoyorquina Margaret Chardier y sus máquinas infernales se presentaban sobre las tablas del diminuto Adidas Originals para demostrar su descomunal grandeza y que su arte con el noise no tiene parangón. La incomodidad sonora y las continuas espantadas de la gente del público que salía corriendo despavorido con las manos en las orejas, fueron los auténticos protagonistas de los escasa media hora que dedicó la americana a castigar nuestros cuerpos y nuestra mente con una puesta en escena en la penumbra en la que tan sólo se distinguía su silueta y la de sus aparatos. Sin duda la ruidera y el griterio más fiero y desalmado del Festival y uno de los directos más originales y revolucionarios en todos los aspectos que he visto jamás. Un ole enorme al Festival por apostar por este tipo de actos tan ariesgados y un ole aún más enorme a Margaret por hacer exactamente lo que sale de los ovarios sin importarle lo más mínimo lo que piense nadie de ello. La cuestión para el público era, si no te gusta, ¿qué cojones haces aquí?.

VOIVOD - Adidas Originals 23.55 (8)

 
Acto seguido tenía tres opciones, o cruzar de nuevo el Festival para ver a los Ride, que nunca han sido santo de mi devoción especialmente, quedarme a ver a los Run The Jewels en ATP, a los que les tenía muchas ganas pero de los que salí huyendo al par de canciones por tener un sonido de lo más desastroso, para finalmente acabar cayendo en el Adidas Originals de nuevo para ver a los inclasificcables Voivod. Banda canadiense de la década de los 80 ejecutora de un thrash metal único e intransferible en el que se dan cita todo tipo de invasiones alienígenas y rebeliones de las máquinas contra sus creadores conformando un caos ordenado y muy pulido, en el que tanto cabe el punk-rock como el death metal, con el que nos deleitaron a placer y sin concesiones durante la hora que duró su contundente y alucinantemente técnico directo. Otra banda de veteranos que demuestra estar sobradamente en forma con un show adrenalínico e incendiario a más no poder.

THAW - H&M Pro 01.00 (9)


La idea era ir directo al Ray-Ban para finalizar la noche a golpe de electrónica rockera con el musculoso dúo llamado Death From Above 1979, pero una vez comprabado el catastrófico sonido que inundaba el escenario decidí hacer uso de la maravillosa aplicación del Primavera Sound y comprobar qué conciertos tenía más a la mano. Y, como si estuviera predestinado, a dos minutos del Ray-Ban, en el H&M Pro, empezaba en pocos minutos el combo de black metal experimetal polaco llamado Thaw. Con esas credenciales, era imposible no acercarme a verlos y finalizar el día como mandaba la tradición, con una auténtica traca de metal extremo por todo lo alto. Un directo que resultó caótico en el mejor sentido de la palabra, destructivo, brutal, acompañado de dos voces, dos guitarras, teclados, batería y tabla de efectos, el quinteto más animal del Festival nos dejó un final de fiesta tan excitante como atronador. Con un sonido absoltuamente ensordecedor sus composciones están cargada de texturas, capas, poseedoras de retazos eclesiásticos, todos vestidos de monjes oscuros, y que no le hacen ascos al doom con unas intros tensas y largas que explosionan en demoledoras tormentas de blast-beats descomunales dotadas de una robustez rítmica implacable. El mejor cierre que se pueda desear.
 
Mañana más.

domingo, 31 de mayo de 2015

PRIMAVERA SOUND 2015 El Jueves salvado por la Bella y la Bestia

CAMARONES ORQUESTA GUITARRÍSTICA  H&M PRO 17.00 (7)


Empezaban los tres días grandes del Festival y yo decidí aparecer por el H&M Pro a eso de las 17.00 de la tarde, uno de los escenarios más pequeños del mismo, para ver una de las varias bandas brasileñas que han recaído este año en el Primavera Sound después de haber sido el país inivitado por la organización. Camarones Orquesta Gitarrística es un cuarteto de rock intsrumental que pluraliza su propuesta añadiéndole cantidades ingentes de surf y rock de raíces latinas, ejecutando auténticas bombas de relojería sobre las tablas durante las que la fiesta, la adrenalina y el bailoteo llegan a niveles de disfrute absolutamente tremendos. Ese guitarra con tan sólo las dos últimas cuerdas de su instrumento y esa bajista que contagiaba sin remedio su pasión y su alegría, fueron lo más a esas horas. Empezar la tarde con 40 bailongos minutos al solecito y al lado del mar, fue un lujo al alcance de muy pocos, ya que no éramos más de 30 personas. A esto es a lo que se llama empezar el Festival con muy buen pie. Mención especial a Tomás, un chico de Andalucía que conocí en el concierto más majo que las pesetas y que me lo hizo aún más llevadero

OCELLOT Pitchfork 17.30 (2)


La siguiente opción pasaba por el grupo de pop nacional llamado Ocellot. Otra de esas bandas que se suma a la moda de Panda Bear y Animal Collective con una puesta en escena cargada de extremada psicodelia pop, tanto como para asustarme, en la que teclados, panderetas, percusiones y guitarras se fundían en un pastiche infumable de capas de melodías pastelosas en las que, de nuevo, me pierdo y no se encontrar el camino por el cual disfrutarlas. Aburridos, aunque parezca mentira, cargantes y, para mi, incluso enervantes en algunos momentos. Tengo que decir que no caso con esta vertiente del pop psicodélico actual más allá del sublime Merriweather Pavillion de los Animal Collective, el único disco destacable de toda esta vertiente de bandas. Mi ansia por descubrir bandas me llevó a una de las decisiones menos acertadas del día.

CHILDHOOD Heineken 18.00 (7)


Y como lo de Ocellot no me convencia lo más minimo, aún gracias que aguanté tres temas, de cabeza al escenario grande del Festival, el Heineken, en la otra punta del enorme recinto del Primavera, no sé la de kilómetros que habré hecho este fin de semana. A pleno sol y con las vistas al mar de nuevo, el pop rock de aires relajados y evocadores del cuarteto londinense Childhood hizo del delicias de los allí congregados. Tampoco muchos ya que las horas no son las más ideales para todo el público. Efectivos y entregados, el set desgranó gran parte de su debut resultando en una actuación que desprendía amabilidad y buenas intenciones por los cuatros costados y me dejaba con un muy buen sabor de boca con una banda a la que no conocía demasiado. Su frontman, Ben Romans-Hopcraft tiene un carisma y un talento natural absolutamente contagioso y la banda estuvo sembrada en la ejecución de los temas.

YASMINE HAMDAN ATP 19.00 (4)


Cuando me enteré de que la libanesa venía al Festival, uno de mis sueños más imprensables se veía materializado gracias a la siempre sorprendente selección del Primavera Sound, cuyo eclecticismo es cada año más y mejor. Pues bien, si en su disco debut Yasmine opta por la ejecución folk de los temas envolviendo de instrumentación étnica su Ya Nass, dotado de una producción, limpia, dulce y sumamente amable y preciosista, la traslación al directo de las composiciones se presentó como una de las decepciones más grandes que he sufrido jamás. Optando por un rock oscuro, pesado y obstuso, la tarde la salvaron sus contoneos ante el micro y la natural belleza de sus facciones exóticas. Fue un completo desatino tanto la desidia y seriedad con la que interpretaba los temas, como los nada acertados efectos voz que utilizaba con un segundo micro que llevaba acoplado al lado del otro. Descalza sobre el escenario, un detalle que siempre llama mi atención y que no sería la única vez que lo viera durante el Festival, la Hamdan no acertó nada más que en eso conmigo. Aquí sí que tengo que agradecer exageradamente la compañía de mi hermana Aina sin la que el concierto hubiera sido algo parecido a un suplicio chino.

BENJAMIN BOOKER Heineken 20.00 (8)


Y de nuevo a cruzar el recinto entero hasta llegar al Heineken para repetir con el grandisoso Benjamin Booker. Desplegando un set-list clavado al de la noche anterior en la sala Barts, hay que admitir que su actuación, siendo algo superior en sonido, no llegó ni por asomo a las cotas de intensidad y contundencia que le ofrecen las cuatro paredes de un club cerrado y pequeño. Sólido y honesto, la conexión con el público fue prácticamente unánime, aunque el Oh Little Liza, Little Liza Jane no saliera como debería, y sus arrebatos de garage rock y blues epiléptico dejaron a más de uno roto y con la lengua fuera dando el pistoletazo de salidad a una noche que daría mucho más de si de lo que había dado la tarde. Aina, siento que no lo pudieras disfrutar la noche anterior, hubieras flipado el triple.

OUGHT Pitchfork 20.55 (6)



Acto seguido debería haberme quedado en el recinto del Heineken-Primavera para disfrutar de lo que fue un pedazo de directo de The Replacements, del cual pude ver los dos últimos temas, pero por ser una de esas bandas que no tengo nada estudiadas y coincidir en horario con el de los Ought, me decliné por ese cuarteto afincado en Quebec decidido a romper barreras entre el hardcore y el post-punk a golpe de nerviosos hitazos de rock espasmódico con el que, sin ser nada del otro mundo, me hicieron disfrutar altivamente con algún que otro temazo de su debut en el escenario Pitchfork. Nada destacable.

Antony y la filarmónica de Barcelona Heineken 22.20 (10)

 
Y llegaba uno de los momentos cumbres del Festival, el momento en el que Antony y la filarmónica de Barcelona llenaban el escenario grande del Primavera Sound, el Heineken, a la hora perfecta, las 22.20 de la noche. Con una intro en la que una bailarina disfrazada nos metió en situación de lo que se presentaba esa noche sobre el escenario, filarmónica en el escenario y proyección en la parte de atrás activada y funcionando, Antony aparecía sobre las tablas del escenario principal del Primavera cual entidad fantasmagórica envuelto en ese irresistible halo de misticismo y deidad que supura por todos los poros de su piel. La diva llegaba y el resto es historia. Apoyado en una grotesca, incómoda e incluso siniestra proyección al más puro estilo Jorodowski a la japonesa y una iluminación de contrastes de colores al más puro estilo del maestro Bava, todos los componentes de la filarmónica acompañaban al blanco impoluto de Anotny de la misma manera que se fusionaban a la perfección con sus tonales melodías vocales de manera simbiótica e irremediablemente dramática cual catarsis musical, emocional y vital. Después de pasarme prácticamente la mitad del concierto llorando de la emoción y haberme perdido a Brand New, que eran el segundo de mis buques insignias del Festival y coincidía en horario con Antony, he de decir que muy pocos pueden acercarse a la sensibilidad y a la calidad como artista de Antony sobre un escenario. Sin duda, entre los cinco mejores conciertos del Festival. Esther, Aina, gracias por estar ahí, lo mismo te digo Aru, que aunque fuera en la distancia allí estabas también.

THE BLACK KEYS Primavera 23.45 (3)

Otra de las bandas del cartel a la que le tenía unas ganas tremendas, era al dúo formado por Dan y Patrick y que responde al nombre de The Black Keys. Un combo de rock sin etiquetas que lleva muchos años dando guerra y que, poco a poco y gracias a su esferzo, han ido escalando posiciones en el mainstream del indie hasta convertirse en uno de los actos más reputados de la escena. Para mi, su disco El Camino es una absoluta obra maestra. Pues bien, abriendo el concierto con uno de los hits indiscutibles del nombrado disco, no pude más que llevarme las manos a la cabeza absolutamente decepcionado con un sonido vacío, cutre, nada musculado y muy poco definido. Tres canciones aguanté y ya fueron demasiadas, nunca más los volveré a escuchar con tan buenos oídos después de esto. Espero que en un club la cosa cambie, pero tener que ver a una banda que me gusta tanto en esas circunstancias me pareció tan penoso como lo de los Queens Of The Stone Age el año pasado. Corramos un tupido velo y a descansar las piernas un rato al stand de Javi, Miguel e Iván en esa fiesta paralela que se llevaban los tres en el TuPaTuTuPa meets Bestiarie stand de la zona comercial del Festival. Los auténticos jefazos del cotarro vamos.

SUNN O))) ATP 01.00 (7)



Sé que la nota va a ser polémica entre mis allegados ya que al concierto fuimos Javi y yo solamente para reirnos. Y eso hicimos sobradamente con ocurrrentes chascarrillos sobre la dudosa calidad y trabajo de composición que representa tocar una nota y dejarla acoplada al ampli durante interminables minutos construyendo una muralla sónica indescifrable y, para algunos, carente de cualidades artísticas o destacables más allá de la abstracción del sonido pura y dura. Pero claro, cuando una persona allegada a la organización te dice que durante el concierto de Sunn O))) les llegaron como 80 denuncias de los vecinos por las vibraciones de los graves contra sus ventanas y que el combo dejó inservible una de las mesas de sonido que utilizaron para sonorizar el concierto por culpa de lo mismo, está claro que los terroristas sonoros capitaneados por O'Malley y Anderson cumplieron sobradamente sus objetivos, y eso es meritorio de ese notable raspado. Recuerdo que incluso desde el stand, que estaba bastante alejado del concierto y situado totalmente fuera de línea de los altavoces, se notaba la vibración desde dentro. Unos putos animales.

ELECTRIC WIZARD Adidas Originals 01.50 (10)



Pero todavía quedaba pisar mi escenario fetiche, que aunque cada vez lo cambien de nombre siempre será mi favorito, el pequeño Adidas Originals, para disfrutar de uno de los actos más crudos, duros, brutales y contundentes que ha pisado jamás el Festival. Estamos hablando del combo de metal pesado Electric Wizard, quienes ofrecieron un set absolutamente perfecto, para mi ni les faltó ni les sobró nada, en una hora justa de puro salvajismo metalizado, ilustrado por unas proyecciones sacadas de las peores películas góticas de la época de Paul Naschy y Jess Franco, dándoles tiempo a desgranar incluso alguna que otra perla del mítico Dopethrone en un cierre de velada digno de los más jefazos del Festival. No hubo margen de error en la selección de temas, no hubo margen de error en el sonido y no hubo margen de error en las voces, aboslutamente e indiscutblemente un jodido 10 como una casa de payés. Solamente superados por Antony y su impresionante puesta en escena. Me encanta cerrar cada día del Festival con contundencia, es tradición, y la noche del Jueves de este 2015 pasará a los anales de la historia por obra y gracia de los insuperables Electric Wizard.

Mañana más...

jueves, 28 de mayo de 2015

PRIMAVERA SOUND 2015 El Miércoles que casi termina en tragedia.


Parece mentira que estemos todavía en fechas de pre-Festival. Digo esto porque ya me han caído dos de los conciertos de los que, estoy seguro, se confirmarán como dos de los mejores de este año. Pero vayamos por partes. Hoy era el día de los conciertos gratuitos en el Fòrum y entre los agraciados teníamos a mi adorada Christina Rosenvinge por un lado a las 19.00, y a los míticos O.M.D. a las 22.25. Salgo del trabajo un poco antes y con los primeros acordes del concierto de la Rosenvinge llego al ATP, de nuevo han vuelto a cambiar nombres y ubicaciones de los escenarios, para disfrutar de la presentación del muy reciente Lo Nuestro, su último disco de estudio.

 

Habiéndola visto con anterioridad en un par de ocasiones, he de decir que la Rosenvinge no estaba en su mejor momento. Defendiendo a capa y espada las composicones de su nuevo disco, algún acople que otro, la poca sonoridad de su voz y un sonido algo distorsionado, sin desmerecer la entrega y las ganas, nos dejaron un concierto que, sin superar los 40 minutos de duración, tuvo su punto álgido cerrando con el single que abre su último disco. Nada para el recuerdo. Corriendo para casa a cenar y a prepararse para Orchestral Manoeuvres in the Dark.

 

Para otra banda que no fuese O.M.D., quemar tu buque insignia nada más abrir el concierto, salieron a escena con los primeros acordes del Enola Gay, es prácticamente un suicidio, pero hay que admitir que los de Andy McCluskey tienen un repertorio inagotable de hits ochenteros para acabar destrozando al personal con los contagiosos y enérgicos bailes de un McCluskey en la cresta de la ola durante todo el concierto. Una auténtica lección de electrónica pop bailable, apoyada en dos teclados a cuatro manos, la que nos dieron estos veteranos de armas tomar, la mayoría de ellos rozando los 60. Incomparables, únicos y, posiblemente, irrepetibles por estos lares.

 

Pero no sería la única lección que se impartiría esa noche. Una vez finalizada la traca de hits de O.M.D., pillo la moto y directo a la sala Barts donde a las 00.15 empezaba el concierto del debutante Benjamin Booker, otra de esas rascadas monumentales del cartel de este año previa recomendación de mi hermana Aina. Guitarra en ristre y acompañado de bajo y batería, el señor Booker toma sitio en el escenario de la sala, bastante llena todo hay que decirlo, para descargar su visceral y crudo blues al más puro estilo rock n'roll, sin olvidarse de sus convulsos bailoteos. Pues bien, ya sea por la juventud de la banda o bien por las raíces rebeldes del mismo blues, una música que nace de la opresión del fuerte contra el debil, su potente descarga de watios y contundente actitud fueron llevando a un público totalmente entregado a una conexión con el artista absolutamente impresionante y envidiable. Tanto es así que el tercio más cercano al escenario se convirtió en un descontrolado, aunque inofensivo, pogo con el que Benjamin disfrutaba de los lindo hasta incluso llegar a sacar a una persona del público para que hiciera stage-diving sobre la gente y pasara toda la sala en volandas para regresar de nuevo al escenario mientras él tocaba uno de sus epilépticos temas de su inmejorable debut.

 

A partir de aquí, lo que pretendía ser una fiesta en toda regla con el blues y el rock n' roll por bandera, se convertía en una pesadilla para la seguridad de la sala y en una lucha constante por parte del público y el señor Booker contra ellos para pasarlo bien sin tener que ser maltratados por los enormes gorilas de la sala Barts. En el momento en el que Pablo, la persona del público que Booker hizo volar por encima de nuestras cabezas, llegó a la mitad de la sala, dos gorilas lo bajan de encima de la gente de muy malas maneras y, mientras Booker está tocando su tema, los empieza a recriminar sin contemplaciones y viendo que no le hacen ni puto caso empieza a corear el nombre de Pablo, a lo que la sala al completo se le une, y baja del escenario para volver a poner sobre la gente a Pablo y llevarlo de nuevo hasta las tablas. Finalizado el tema, Booker se queja enérgicamente de la violencia de los gorilas y le increpa a la sala que sino le gusta que la gente se lo pase bien en un concierto que no lo organice.

 

En el siguiente tema la cosa se calienta, el ambiente está que arde y Booker incita a la gente a saltar y pasárselo bien sin importar lo que digan los seguratas mientras se sigue quejando de que ve demasiada seguridad y que quiere que se vayan todos a tomar por culo de ahí, literalmente. La sala empieza a llenarse cada vez más de seguridad y finalmente un cordón de gorilas se posiciona delante del escenario para evitar que la gente se lo siga pasando bien aplicando la contundencia y la violencia física a cualquiera que se propasara de lo que ellos consideraban un comportamiento normal. Con un cabreo monumental, Booker comienza a tocar el último tema de la noche, una actuación que se alargó de más estoy seguro por las ganas del propio Booker de tocarle los cojones a la sala, la cosa empieza a desmadrarse de verdad cuando Booker comienza a incitar a los asistentes a invadir el escenario y bailar con él sobre las tablas. Es entonces cuando los seguratas empiezan a comportarse como militares en estado de sitio y Booker como un mesiánico salvador y líder indiscutible de la masa entregada sin contemplaciones a las consignas antiopresivas de su ídolo de ébano. Booker incluso llega a encararse con ellos y a empujar violentamente a más de uno fuera del escenario con su guitarra. Una noche para los anales, había que estar ahí, y yo estube. Uno de los mejores conciertos que he vivido jamás, sin duda alguna. Hoy repetimos con Booker en el Fòrum, fijo que vuelve a comentar algo sobre lo de anoche.

miércoles, 27 de mayo de 2015

PRIMAVERA SOUND 2015 Ese Martes de Pre-Festival tan difícil de superar.


Empezar el Primavera Sound 2015 con la presentación en directo del proyecto electro-soul más gordo del año protagonizado por la gemelas franco-cubanas Ibeyi, es un regalazo tan impagable como inesperado y preciado. Considerado por mi como el mejor disco del año, al menos hasta la fecha, poder disfrutar en directo del impagable debut autitulado de las gemelas Díaz ha sido una de las experiencias musicales más intensas y bonitas de toda mi vida.

 

A la par con directos tan gordos como el de Björk del debut en el Zeleste o el de Portishead en la misma sala con su primer disco, se bastaron ellas solas, y sus magistrales voces, para inundar el Apolo entero de pura magia, pura química y pura pasión musical. Mirándose la una a la otra, la colocación en el escenario era una en frente de la otra, como si de dos amores incondicionales se tratase en los que una mirada vale más que mil palabras, la conexión entre ellas fue alucinante, hablándose con la mirada, cantándose la una a la otra, una complicidad que se podia cortar en el ambiente.

 

Modificando las canciones al formato directo y versionando sus propios temas basándolos prácticamente por completo en el impresionante empaste lírico de las melodías vocales que explotaban sobre las tablas, muestra de ello es que más de uno y de dos temas los cantaron a capela, el valor añadido del piano de Lisa, los samplers, los timbales y el impresionante Akai de Naomi ayudó a que la noche fuera del todo inolvidable. Si algún pero hay que ponerle es que se saltaron Stranger / Lover, que el concierto duró poco más de 45 minutos y la triste falta de merchandise, aunque ya veníamos advertidos. A partir de aquí el Festival tiene que ir a más en todos los sentidos, pero estoy seguro que después de esto, fácil no va a ser.

martes, 26 de mayo de 2015

STRAND OF OAKS (2014) Heal

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Y al fin ha llegado la semana, para mi, la semana grande de la música. La semana en la que Barcelona se viste con sus mejores galas, y las de fuera, para ofrecernos un Festival que cada año es más grande, mejor, y más diverso. Puede que las predilecciones de cada uno por según que artistas u otros, hagan decidirse por un año como el mejor de todos, pero es indudable que el Primeravera Sound se reta y se supera a si mismo cada año con propuestas diferentes, más amplitud de horarios, lugares en los que se puede disfrutar de los directos y una selección de artistas absolutamente envidiable para el resto de Europa. Además de los progresos que han ido haciendo en el pasado como el cambio de recinto al Forum o ese Miércoles gratuito al que absolutamente todo el mundo que quiera, puede acceder al recinto para disfrutar de una ristra de conciertos inimaginable a cero euros. 

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Uno de los grandes momentos del Festival, o deberíamos decir del pre-Festival, es ese en el que sale el cartel con todos los artistas confirmados, he de admitir que es un momento de lo más emcionante, lo vivo con una intensidad bárbara, pero también hay que decir que es una sensación engañosa, equivocada, sabes perfectamente que va a haber muchas bandas que van a coincidir en horario y luego vienen los sustos y los palos, tranquilidad. Habrá que esperar hasta tan sólo tres semanas antes, y poder tener entonces el programa en la mano para soltarlo automáticamente, en varias ocasiones, para llevarnos las manos a la cabeza con esa cara de entre frustación y odio que define a la perfección cualquiera de las famosas solapadas del Festival. Putadas de las que te recuperas, pero nunca del todo. 

https://open.spotify.com/album/2EdAZFKawR42D2reoNCNgP 

Pero he de admitir que, del mismo modo que las solapadas representan uno de los momentos más amargos del pre-Festival, cuando llega el momento del rascar el cartel y empezar a analizarlo artista por artista, se convierte en uno de los momentos musicales más provechosos del año con diferencia. Para un curioso musical como yo con vocación de descubrir toda la música posible habida y por haber, ese cartel es la puta panacea, el lugar soñado, mi dorado campo de trigo. Y este año, aparte de apuntarme a los indesciptibles Fumaça Pretá, otro de los artistas que más en gracia me han caído, ha sido este Strand Of Oaks, o lo que es lo mismo, Timothy Showalter.

 

Showalter es uno de esos artistas tan inclasificables como interesantes, de vida convulsa y oscura, en la que las ex-s, las drogas y los accidentes, este Heal lleva ese nombre por la recuperación que hizo Showalter después de un accidente prácticamente mortal, exponen a un cantautor que puede deshacerse en el folk acústico de la misma manera que firma un hitazo de post-punk sin despeinarse o se pasa al indie más personalizado sin complejos añadidos, en un disco que bebe de todo sin abusar de nada y al que le imprime un sello tan personal y único, con ese punto entre torturado y amable, que elevan la calidad y el valor de este Heal sin discusión posible despojándolo al momento de cualquier etiqueta conocida.

 

Esta misma noche empieza el Festival en la sala Apolo con Boreals, Ibeyi y Ratking. Un cartel de lo más ecléctico y variopinto, post-rock, trip-hop y rap respectivamente, que representa a la perfección el espíritu de un Festival cada año más libre y desprovisto de etiquetas, apostando por todo tipo de propuestas incluso dentro de un mismo recinto en las noches de presentación previas al Festival grande. Mañana mismo empezamos con los comentarios de los concietos, stay tuned!.